“Que la alimentación sea tu medicación”, dijo Hipócrates, médico de la antigua Grecia, consejo que los expertos en nutrición transmiten, sabedores de la importancia de llevar una adecuada alimentación para la salud.
Y es que la mala alimentación es uno de los factores que, junto con los cambios de temperatura y el estrés, más debilita nuestro sistema inmunológico, impidiendo que nuestro organismo pueda combatir con eficacia los virus. Pero podemos hacerles frente adoptando unos hábitos alimenticios más saludables que contribuyan al aumento de las tan necesarias defensas:
- Comer muchas frutas y verduras frescas es vital durante las estaciones más frías del año, en especial porque, de esta forma, nos aseguramos un buen aporte de vitaminas, sobre todo de vitamina C, la vitamina por excelencia a la hora de aumentar las defensas. En estos casos, por ejemplo, podemos comer mandarinas, y provechar así todos sus beneficios, o bien un zumo de naranja natural cada mañana.
- Además de frutas y verduras frescas, una opción igualmente positiva es la de incluir en nuestra dieta cebolla y ajo, ya que tienen un efecto anti-vírico sumamente importante.
- Beber infusiones calientes (en especial de gordolobo o de eucalipto), té (verde o blanco) o, incluso, caldos vegetales para proteger nuestra garganta.
- También podemos tomar extractos de miel y propóleos, que aumentan la resistencia del organismo frente a infecciones. La jalea real, por su alto aporte de minerales; el jengibre, como potente antioxidante; el eleuterococo, estimulante del sistema nervioso central; o el gingseng, por su contribución a la mejora del ánimo y la concentración son otros alimentos recomendados.
- Oligoelementos como el cinc, presente en la carne, algunos mariscos y pescados, espinacas, legumbres, pipas de girasol y de calabaza, germen de trigo o queso, o el selenio, que podemos encontrar en las nueces, los cereales integrales o las verduras, ayudan a fortalecer las defensas. Por ello, podemos pedir ayuda a un experto que nos recomiende algún suplemento dietético que contenga oligoelementos.
- Un mineral que tampoco debe faltar en nuestra dieta es el hierro. Forma parte de las células sanguíneas, y su carencia puede acabar provocando la aparición de infecciones. Eso sí, se debe tener en cuenta que, para aumentar su absorción, su consumo debe asociarse a la vitamina C. Lo encontramos en la carne, el atún, el salmón, la yema de huevo, las legumbres, los frutos secos, el hígado y las verduras.
Como cualquier otra parte del cuerpo, los labios también requieren unos mínimos cuidados para garantizar su correcta higiene y salud.
Los labios son una de las zonas más visibles de la cara y, a su vez, una de las más delicadas, ya que, al estar tan sólo recubiertos por una fina capa de piel, los agentes externos, como el frío o el calor, actúan sobre ellos sin piedad. Son también una de las partes más activas del cuerpo humano y, no obstante, la que menos atención recibe por parte de la mayoría de las personas. Dedicar a nuestros labios un mínimo de atención de vez en cuando es suficiente para mantenerlos siempre protegidos, limpios y brillantes:
- Para impedir que la piel de los labios se cuartee por la acción del frío, hay que evitar, en primer lugar, humedecerlos o mordisquearlos cuando nos hallamos en el exterior: la saliva es una enzima que contiene bacterias y un pH diferente al de la mucosa labial. También se aconseja no arrancarse los “pellejitos”, molestos, pero que pueden llegar a romperse y sangrar, provocando infecciones.
- Secar y lavar los labios después de comer alimentos ácidos o salados, pues sus residuos podrían irritar la piel.
- Asimismo, es importante saber elegir un buen lápiz labial, cambiarlo cada seis meses, preferir los hipoalergénicos y verificar que no posea un exceso de colorantes y conservantes.
- Practicar la “gimnasia labial”, que consiste en realizar movimientos pronunciando algunas letras, sería también conveniente para mantenerlos “en forma”.
CAPACIDAD DE REGENERACIÓN
Una de sus características principales es su gran capacidad de recuperación.
La piel de los labios se regenera cuatro veces más que el resto, pero, como es muy delgada, se daña más fácilmente. No obstante, hay que tener en cuenta que los labios tienen la propiedad de decrecer un milímetro cada cinco años, siendo ésta una característica más de la vejez.
Otro de sus enemigos es el tabaco. El cigarrillo sobre los labios produce micro-líneas y, en el caso de las personas que se quedan con el cigarro mucho tiempo en la boca, puede provocar quemaduras y lesiones pre-malignas llamadas actínicas.
CUIDADOS DIARIOS
La higiene es fundamental para lucir labios saludables. Para esto, se recomienda limpiarlos suavemente con un cepillo extra suave, haciendo un masaje que provocará el aumento de la circulación y, así, un sutil aumento en su volumen.
Durante la noche es bueno aplicarse hidratantes de cacao con aceite de oliva, que funcionarán como una crema reparadora.
Por el día será preciso utilizar protector solar y lápices labiales que contengan vitamina E, un muy buen antioxidante.
ÚTILES REMEDIOS NATURALES
Son diversos los remedios que contribuyen a mantener con eficacia la buena salud de los labios:
- Medicina natural. Para disfrutar unos labios hidratados se pueden preparar ungüentos, como compresas de papaya o piña, o cremas, como la elaborada con cera de abeja rallada, miel, aceite de almendras y agua de rosas. También funciona aplicar aceite de oliva y dejarlo actuar un par de horas.
- Fitoterapia. Se puede acelerar la curación de las grietas y las llagas que se producen en las comisuras (las “boqueras”) recurriendo a plantas emolientes, suavizantes, como la parietaria, y cicatrizantes, como la eufrasia, que se aplican normalmente mediante compresas o cataplasmas.
- Homeopatía. Se pueden encontrar diferentes productos homeopáticos con beneficiosas acciones terapéuticas para el cuidado de los labios.
Sin darnos cuenta ya tenemos el otoño aquí, y con ello hemos de prestar especial atención al cuidado de nuestra piel.
Después del verano y de cara al invierno, nuestra piel necesita una serie de cuidados, es el momento idóneo para recuperar la luminosidad y el tono perdido durante estos meses. El verano y sobretodo el sol, favorece el bronceado, la producción de vitamina D y aumenta nuestra sensación de bienestar. Pero la radiación solar también hace mella en nuestra piel. Durante todas estas jornadas intensas de sol, playa y actividades al aire libre nuestra piel sufre un proceso de deshidratación constante. Además, durante el verano seguro que nos hemos permitido caprichos que han acabado por afectar a nuestra alimentación, los cuidados y rutina diarias. Los hábitos de sueño y de actividad probablemente también cambiaron y todos esos factores afectan en mayor o menor medida a la calidad de nuestra piel.Por tanto, no te preocupes si has notado que tu piel está más apagada, con tendencia a la descamación o más sensible. Incluso puedes llegar a ver que han aparecido nuevas marcas de expresión, arrugas o manchas. Entra dentro de la normalidad porque como te decimos tu piel ha sufrido un proceso de daño y de fotoenvejecimiento durante estos meses que debemos ayudar a reparar. Así que la forma más sencilla de minimizar esos daños es ayudar a la piel a eliminar las sustancias que no necesita y aportarle los nutrientes que sí requiere. Hoy te explicamos los pasos que debemos seguir:
- LIMPIEZA PROFUNDA. Es el momento adecuado para ayudar a tu piel a que realice un proceso de regeneración profundo. Por ello, lo fundamental es iniciarse con una buena y correcta exfoliación. Este paso es importante porque preparará a la piel para la absorción de nutrientes que son necesarios para favorecer su regeneración desde las capas más profundas hasta las capas más superficiales. La exfoliación es la mejor manera de eliminar las capas superficiales llenas de células muertas y dejarla libre de impurezas.Así, conseguiremos que las capas profundas, que son las responsables de la fabricación de células puedan regenerar a la piel ofreciendo mucha más luminosidad y sobretodo, conseguir una piel más saludable.Ten en cuenta que debes escoger entre varios tratamientos exfoliantes o peelings de diferente intensidad según tu tipología de piel y el estado actual de la misma. Asimismo, deberás iniciar tu rutina de limpieza diaria para mantenerla libre de impurezas.
- HIDRATACIÓN DIARIA. Si bien es cierto que tener una piel limpia tras el verano es importante. Aún lo es más que consigamos preparar la piel para el frío invierno. Como ya bien sabes, las bajas temperaturas pueden afectar a nuestra piel provocando un aumento de la sensibilidad cutánea.Para cuidar adecuadamente tu piel, aporta nutrientes esenciales como las vitaminas (A, C y E), para hidratar (ácido hialurónico o proteoglicanos) o disminuir las manchas (ácido glicólico). Es importante que escojas una crema hidratante que sea capaz de actuar sobre el proceso de renovación de la piel, para poder mejorar su textura, reducir las arrugas, y minimizar las manchas.
- CUIDA TU ALIMENTACIÓN. Por último y no menos importante, vuelve a tener hábitos saludables. La correcta hidratación mediante 1,5-2 litros de agua al día y el aporte de antioxidantes es fundamental para ayudar a nuestra piel a recuperar el tono perdido. Adecua de nuevo tu dieta para que contengan verduras, frutas y legumbres. Y recuerda que los tratamientos y cuidados siempre son más efectivos si son llevados a cabo con personal cualificado.